
Conocida a través de la obra Consolatio a Helvia, un escrito dirigido a ella por su hijo,el filósofo Séneca, cuando fue desterrado de Roma.
El lugar de su nacimiento fue la ciudad de Urgavo (Arjona, Jaén), de donde procedíasu familia paterna. Helvia fue hija única de uno de los miembros de la familia de los Helvios, una de las familias más importantes de la oligarquía bética.
La madre murió de parto y el viudo volvió a casarse de nuevo; teniendo así una hermanastra muy querida por ella. Séneca, que paso gran parte de su infancia en Urgavo; guardó muy buenos recuerdos de esta abuela que se comportó como una verdadera madre con Helvia y con sus hijos, aunque no parece que esta actitud fuera forzada pues Helvia fue una hija obediente y cariñosa. Helvia fue educada en el canon romano más estricto.
Como era costumbre, Helvia se casó con un hombre mucho mayor que ella llamado Lucio Anneo Séneca y se trasladó a Córdoba.
Allí nacieron sus hijos: Novato, Séneca y Mela, aunque se ignoran las fechas. Por su hijo Séneca sabemos que fue una mujer fecunda y que llegó a edad madura, por lo que no se descarta que solo esos tres hijos fueran los que sobrevivieran a otros partos, por otra parte, nada extraño si tenemos en cuenta la enorme mortalidad infantil de aquella época.
La relación de Helvia con el esposo, a pesar de la diferencia de edad y de su actitud negativa ante la inquietud intelectual de ésta, parece que fue excelente. Helvia, que había visto como era apartada por el esposo de su instrucción cuando empezó a estudiar filosofía, al mismo
tiempo que su hijo Séneca se iniciaba con los filósofos Soción y Atalo.
Con extraordinaria inteligencia administró la fortuna de sus hijos sin enriquecerse
con ella y proveyó a sus hijos Novato y Séneca, dedicados a la vida pública, de todo lo necesario para avanzar en sus carreras como magistrados.
El tercero de sus hijos, Marco Anneo Mela, se casó con Acilia, de la familia cordobesa de
los Acilios y madre del poeta Lucano. El matrimonio se consagró a cuidar de Helvia, primero en Córdoba y luego en Roma, donde se trasladaron siguiendo a sus hijos y hermanos.
Helvia enviudó entre los años 40 y estuvo presente cuando murió el esposo (probablemente se encontraba cerca, en casa de sus padres, ya que se hizo cargo del funeral). Al quedar viuda volvió a casa de su padre pues se había casado bajo la fórmula sine manu, esto es, bajo la tutela paterna. Sin embargo, según una ley promovida por Augusto para favorecer a la natalidad, como madre de varios hijos, pudo beneficiarse de esta circunstancia y administrar sus negocios sin mediaciónde varón alguno.
A finales del año 41 Helvia viajó a Roma para reunirse consu hijo y ser testigo de las desgracias que le acompañaron: la muerte de uno desus hijos, su destierro a Córcega, apenas veinte días después de su llegada…








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